martes, 19 de mayo de 2009

Encontrar tus perlas.


Por: Don Alejo Corazón.

Nado sumergido fascinado por entre turbias aguas plagadas de criaturas diversas disímiles y coloridas. Nada parece hacerme contener las ansias de nadar hacia tu encuentro. Sin importarme si hay luz u oscuridad; logro aclimatarme fácilmente entre las olas tumultuosas, que suelen desplazar espumosas estelas que se estrellan placidamente entre mis parpados cansados. A lo lejos brilla el destello del sol, que rebota desde el inalcanzable horizonte, penetrando entre las profundidades que me envuelven, mientras se entumecen todos mis huesos y se expanden hasta el límite mis sentidos. Sensaciones van y vienen; los recuerdos me hacen divagar, mientras me desplazo veloz, cual si fuera un escurridizo pez, que logra escabullirse entre torbellinos arremolinados del líquido vivificante que me contiene, soporta y rodea; me pierdo haciendo memoria en viejos baúles escarchados con oxido, para detenerme en el detalle de la comisura de los labios de una foto que te muestra semidesnuda, radiante, y que logra calmarme durante el viaje a ti. Suspiro, luego concentro la atención en las apetecibles sirenas que me incitan al cálido preludio pasajero; pero lo rechazo, prosigo raudo mi viaje presuroso, para intentar avanzar entre las pegajosas algas marinas que se me enredan entre los dedos; pero no hay criatura submarina furtiva y agraciada capaz de impedirme el arribo a tus tibios brazos, a beber del manjar dulcísimo que me guardas exclusivamente entre tu delicadísima ostra. Voy nadando sin detenerme deseando disfrutar el nácar virginal de tus perlas, las quiero todas para saciar mis ansias; voy a bebérmelas, me las tragaré sin calcular el tiempo al arribar a tus cálidas playas, sin importar si me sorprende el amanecer; una por una las morderé jadeante, sin arrepentirme, ni jamás mirar hacia atrás. Cada instante estoy nadando, anhelando encontrarme con tus perlas; haré con ellas un collar de eternidad para adorarte; pero ya no se si estoy nadando o volando hacia tus perlas, no comprendo si tengo alas como las aves o aletas como los peces, sólo se que encontraré tus perlas.

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